Una lección de mecánica… y de vida

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IÑAKI

Después de un largo silencio volvemos a escribir y a viajar repitiendo destino: Colombia.

Yo como soy un poco afanoso (con prisas) me he adelantado un mes al viaje de Pello.

Desde el día que llegué, 20 de octubre he vivido ya muchas cosas en Popayán. Como dicen por aquí, y parece que he traído el mal fario (mala suerte).

Nada más llegar a la casa, se puso enferma la madre, con fuertísimos dolores y mareos, y tuvo que ser ingresada y operada. Si no llega a ser por la multitud de gente conocida en el mismo hospital que aceleraron el proceso, quién sabe cómo habría acabado esto. Diagnóstico: cálculos biliares.

Un día más tarde, nos enteramos que uno de los taxistas de Don Omar, padre de familia, atropelló a dos motoristas, con lo que la policía decomisó el carro y lo metió en una garita. Como hay huelga de todo el sistema judicial a nivel nacional, el coche lleva más de un mes encerrado hasta nueva orden.

Es un dama, porque un taxi hace de sustento económico para la familia, no se puede paralizar un coche público. Solo te queda la opción de demandar al gobierno por la huelga o aguantarte.

Ahora hemos empezado a comprender cómo funciona la corrupción y la importancia de tener “palancas” (enchufes) para que las cosas funcionen. Se ha tenido que colaborar (sobornar) a un policía y recurrir a dos amigos para agilizar el proceso y dejar preparados los papeles para que los firme otro fiscal (al que se le colabora igualmente), y salga el carro. Luego se verá cómo responde el seguro y cómo queda la responsabilidad penal del conductor. La inspección para determinar si el carro estaba en condiciones mecánicas y legales óptimas ha ido OK (después de soltar 100.000 pesos).

El otro carro de la familia, consumía mucho aceite. Como yo he estudiado mecánica de automóvil, me han nombrado asesor mecánico de la familia, y como os podéis imaginar he conocido los entresijos del mundo de los talleres y tiendas de repuestos, en persona y profundidad. Os comento lo que he vivido:
Después de un largo estudio se determinó que había que reparar completamente un motor. Se optó por un mecánico recomendado por la familia. Se lleva el motor a rectificar y nosotros (no el taller) compramos todas las piezas y el mecánico lo monta. En el proceso de montaje, a mi parecer muy lento y poco profesional (se realiza en la calle, sin taller mecánico ni medios y si llueve o anochece se para), llegué una tarde tras almorzar y me lo encontré con la cara ensangrentada. Lo que no me podía imaginar es que su propia mujer le había partido el labio a golpes. Después vino la policía y temí que nunca se repararía ese carro. El carro dio múltiples problemas una vez reparado y pagado (sin factura por supuesto), y me costó entender que era alcohólico y que en estado de embriaguez había dejado suelto medio motor, embrague, masas sin colocar, etc. También descubrí que había sustituido varias piezas nuevas compradas por mí por otras viejas, que dieron más problemas. Esta es una práctica habitual: venden las piezas nuevas y colocan unas viejas.

Resumen: hay que estar encima del mecánico las 24 horas y aun así te la meten.

He descubierto, que nada tiene garantías, y que nadie responde sobre nada. Todos se echan sistemáticamente la culpa los unos a los otros, y de este modo, la pelota pasa de tejado en tejado, sin que nadie aporte soluciones. Siempre toca pagar al cliente. La gente lo asume con normalidad.

Las pocas personas que se aventuran a demandar o reclamar al taller, han recibido incluso amenazas de muerte. Aquí éstas cosas no se pueden tomar a la ligera.

Uno de los taxistas de Don Omar lleva un machete bajo el asiento de piloto que le protege ante posibles “malandros”. Nos dijo en una ocasión: “yo el día que la saque, no voy a amagar”. Sabe de lo que habla, sus dos hermanos fueron asesinados conduciendo un vehículo.

Las pocas personas que son profesionales, rápidos y eficientes son muy caros. Las piezas de repuesto cuestan aproximadamente la tercera parte que en España, y lo mismo en cuanto a los honorarios de los electricistas o mecánicos. Mi impresión es que ninguna pieza es jamás original, por mucho que diga lo contrario el embalaje de la pieza. Por otro lado, resulta sorprendente que los concesionarios oficiales tengan los mismos precios que en España, aunque gran parte de la población gane 250 euros mensuales. Una vez que tienes una avería en este país, estás en un nido de víboras. Si lo pensáis bien, tampoco está a años luz de España.

La verdad es que ha sido muy duro, con muchas insatisfacciones, sinsabores y situaciones inverosímiles, pero he aprendido muchísimo de Colombia y de cómo funcionan las cosas aquí.

En la próxima aventura, os contamos los dos hermanos.

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2 Respuestas a “Una lección de mecánica… y de vida

  1. Mil gracias a los dos por tenernos al tanto de vuestras noticias.
    Iñaki, mucho ánimo con todo…así da gusto viajar, viviendo las experiencias desde dentro y compartiéndolas.
    Que os vaya mejor el resto del tiempo que paséis en tierras colombianas.
    Seguimos vuestras aventuras y desventuras con muchas ganas e interés.
    Un abrazo desde Pamplona!!!
    María y familia

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