Historias mundanas con sorpresa bibliotecaria

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Nos acaban de visitar una tía y su mamá de Cali. Se van a quedar… sin fecha de vuelta. Nadie les ha preguntado ni a nadie le preocupa. Nos habían comentado que eran pelín resabiadas (maniáticas para la comida), que sólo comían sancocho de gallina, pero resulta, que la hija pertenece a la Iglesia Trinitaria, y les dan cursos de cocina sana. Desde hace un año no come carne, toma agua de jenjibre, y tiene mucho cuidado con la alimentación. Las analíticas parecen haber revelado que su salud ha mejorado muchísimo. Se le ve plena de energía y con un aspecto envidiable a sus casi 65 años. Su mamá, octogenaria, y sorda como una tapia, es realmente alegre y amable. Dicen que no les recibe (no acepta comer) muchas comidas que le preparan, pero es “ciega” a la gallina, y no deja ni la piel.

Hablando de iglesias… el otro día nos invitaron en la calle a asistir en el Teatro de la ciudad a una concierto navideño. Al menos eso fué lo que nos dijeron. Resultó ser un acto masivo de la Iglesia Evangelista, donde todos los asistentes de pie cantaron a coro durante horas “somos el ejército de Dios”. Los organizadores perfectamente trajeados y con un trato exquisito, hacían de maestros de ceremonias. La coreografía muy profesional y los medios excelentes considerando lo difícil que es conseguir que la gente sea responsable y la poca profesionalidad y seriedad imperantes.  Nos contaban en la casa que cada vez más gente, incluso de sus familiares, está abandonando la iglesia católica del barrio y se están implicando en otras. Cuando nos quisimos salir tras media hora de concierto, varias personas se interesaron por la razón por la que nos ausentábamos. El tono era muy educado pero extremadamente firme e insistente. Teníamos un compromiso, el compromiso de salir por patas. Con todo nuestro respeto, no era lo que esperábamos.

Nos ha tocado colaborar en gestiones bancarias familiares. Tras esperar una cola interminable (y protestar dos veces porque la numeración no corría), me atiende una señorita competente. Me comenta que en próximas ocasiones, no coja ticket y le salude directamente, y que me colará sin problemas. En los próximos días toca de nuevo hacer gestiones y en cuanto nos ve nos saluda y atiende al momento. Mientras nos cuela de otras 100 personas para consignar una plata (depositar dinero) en una cuenta familiar, un señor airado protesta que lleva más de una hora y que la lista no corre. Da la respuesta de siempre: que algunas gestiones requieren de más tiempo que otras. No responde mucho a la queja y no aporta solución alguna, pero el señor da su brazo a torcer, y nosotros nos colamos como nos indican y estamos en la calle en pocos minuticos. Dicen las malas lenguas que se prioriza al gringo (al blanco). Me da por pensar que si me hiciera falta de nuevo algo, tendría que llevarle a la señorita algún detalle para que volviera a atenderme rápido; pero posteriormente pienso que ya he contribuido suficientemente a la corrupción del país.

También hemos conocido a un profesor de ingienería, Carlos. Extremadamente amable, culto y educado. Nos invita el sábado a cenar a su casa. Iñaki conoce ya a su mujer, pintora de profesión. Nos habló acaloradamente de su nueva casa y de los materiales que ha elegido para levantarla. Nos llevó a conocer un restaurante, donde imitan platos tradicionales recuperados que estaban ya extinguidos, y sirven una especie de jugo de mora y guanábana con hielo que antiguamente traían del  mismo volcán Puracé (tras 8 días de viaje en carros tirados por caballos y protegidos con cáscara de arroz y hoja de plátanos). Mientras hablamos con él, varios alumnos le interrumpen: profe, profe, ¿qué tal le ha ido? Recientemente hemos cenado en su casa familiar. Disfrutamos muchísimo de sus historias y anécdotas. Contó que en todos los pueblos se hacen desfiles del rey y la reina de la aldea. En una ocasión salieron dos ganadores, y resultó que el señor era policía y la reina guerrillera. Claro, el agente no lo sabía.

Recientemente, gracias al profesor Álvaro, he conocido a la actual directora de la Biblioteca de la Universidad del Cauca, Miryam Torres, y junto con ella, el técnico informático que tienen y la ex-directora disfruté de varias horas de conversación tomando un tintico.

Me contaron que están en una lucha permanente para que la Biblioteca recobre la fuerza e importancia que tuvo en su día, puesto que entienden que han dado pasos hacia atrás. Cuentan con 22 empleados en sus 6 bibliotecas, aunque muchos son auxiliares (a menudo con formación como administrativos), y sirven a un campus con 14.000 estudiantes. Me pidieron que les diera una charla al personal bibliotecario sobre cómo enfocamos en la UN el servicio de referencista. La cita, el 9 de enero a las 14 horas.

En una horas nos visita nuestro amigo Jesús, que viene de visita después de dos años viajando por el mundo. Coindicimos con él en Tailandia también. Pasaremos la Navidad con él.

Nuestros mejores deseos para todos vosotros y Felices Fiestas. Os dejamos con unas fotos sobre algunos platos típicos de Popayán: carantanta, salpicón, champús, casi todos a base de maíz y una foto que me hice cortándome las uñas en la peluquería de unas primas. Aquí hemos visto incluso policías uniformados, en horas de trabajo haciéndose la manicure.

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2 Respuestas a “Historias mundanas con sorpresa bibliotecaria

  1. Qué historias tan interesantes!!! Feliz 2015 para los dos, Pello e Iñaki, y que sigáis disfrutando de vuestro fantástico viaje, conociendo personas y lugares.
    Un abrazo!!

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