Navidades colombianas

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El 24 llego como vino, como un torbellino. Hubo rumba familiar en la casa del primero de mayo. Consiste en poner un fondo común y en cocinar al carbón comida para todos. Por supuesto carné de res y cerdo asada, con banano, arroz, y yuca.

Después se les dan unos regalos a los niños y se les lleva a casa.
Una vez los menores de 6-8 años ya está acostados, empieza la rumba. Aguardiente caucano y ron viejo de caldas a palo seco en vasos de plástico muy pequeños y baile y más baile con la música a tope.
Ellas esperan que seamos nosotros quienes las saquemos a bailar, pero viendo nuestro ritmo y proactividad, y conforme el alcohol avanzaba no pararon de sacarnos ellas mismas a mover las caderas. En la parte final de la noche, ellas insisten en emborracharse entre ellas hasta que algún alma sensata nos vino a buscar y nos  volvimos a casa, caminando y en grupo. Eran ya las 4 de la mañana.
Como comenté, nuestro amigo Jesús estaba recién llegado después de 1,5 anos viajando por latinoamérica y trabajando en EEUU y Canadá. Una vez más ha sido un placer ver en cuantas cuestiones importantes de la vida coincidimos plenamente. Tiene intenciones de viajar a ver a sus padres en verano y volver a viajar un par de años más. Mientras tanto va trabajando en aquello que encuentra y sigue buscando ese nicho en el que centrarse. Tiene que ser algo que le inspire  y entusiasme y en el que dedique toda su energía con el fin de obtener un minimo de ingresos que le permitan vivir. Claro está, hace mucho que vive de forma simple y austera.
Nos contó que jamas en su vida ha disfrutado tanto y ha sido tan feliz, a pesar de que ha sufrido algún robo, un atraco, algunas enfermedades de poco calado y algunos disgustos propios del que viaja, pero se compensan perfectamente con los beneficios obtenidos: seguridad y confianza en sí mismo, valor, capacidad de relativizar, pérdida de miedo ante la vida, etc.
Hacia el 28 se me fue Iñaki. Ya le tocaba regresar y aunque con tristeza y a 15 grados, tuvo que abandonar Colombia para enfrentarse a las temperaturas bajo cero de Madrid y Pamplona. Los niños, sobre todo Alejandro le ha echado mucho de menos, puesto que ha no hay nadie que le zarandee  y le haga el avión, ni le levante por los aires con fuerza como si estuviera volando. La madre de la casa, doña Doris lloró en silencio su ausencia. !qué gran gente! Viven intensamente la vida y se apegan rápidamente a la gente. Son espontáneos y sentimentales. Sabemos que ha llegado bien a casa y no le ha desaparecido nada de la maleta. Curiosamente los colombianos argumentan con frecuencia que les quitan cosas en el aeropuerto.
Desde hace días, y como era previsible la sirvienta Johana no ha aparecido por la casa. En una llamada de ayer mantiene que se vendrá a trabajar a partir del 18 de enero. Nadie conoce la razón de esta decisión, pero parece claro que no van a volver a contar con ella. Sin embargo les sigue constando que necesita la platica y su vida no es fácil.
Para uno de los taxistas, Cristian, el 31 de diciembre es el último día que trabaja puesto que el taxi no aguanta tanto trote, y hay razones fundamentadas para quedarse con Panbaso, el señor más mayor y gordito. Cristian ha llamado pidiendo que le colaboren, que tiene un crio. Eso significa que se le han tenido que dar 500.000 pesos para que no vaya con odio y tenga un mal día y haga cualquier locura. No podemos olvidar que tiene mucha gente en la guerrilla, y sus dos hermanos murieron de forma trágica en sendos atracos. Está acostumbrado a la violencia y nadie lo quiere tener como enemigo. Aquí los taxistas dicen que sólo sobreviven, con lo que si dañan el carro o lo mandan a la chatarra o atropellan a alquien le toca responder al dueño. Por contra, las condiciones de trabajo de los mismos como decía Iñaki “no son ilegales, sino lo siguiente”. Cuesta mucho entenderlo pero todo se basa en una economía de supervivencia, donde los dueños explotan al personal con contrato abusivos, pero saben que los empleados ni van a ser responsables ni van  a responder jamás sobre cualquier problema.
El 30 estuvimos en Silvia, el pueblo indígena a 1 hora de Popayan. Era día de mercado, y cientos de guambianos (proceden del norte de Ecuador) vienen a comprar y vender sus productos, fundamentalmente alimentos. Comimos trucha frita con sopa y arroz, y patacones por 4000 pesos (1.3 euros), y me llevé una sorpresa enorme que en pocas ocasiones ocurre, pero viajando se da con cierta frecuencia.
Vimos a dos tipos que parecían japoneses sentados en un banco, y portaban un cartel que decía que a cambio de 2000 pesos escribían en un sobre rojo con letras blancas buenos deseos para tu vida y que lo tenías que colocar en la casa. Hablé con ellos y nos dijeron que eran de Hong Kong, y cuando les comenté que tenía amigos allí y que tenían un negocio de vino me preguntaron: ¿no serán Gladys y Wang? Sí, dije entusiasmado. Efectivamente, eran muy amigos de nuestros viejos colegas. !qué gran coincidencia!
Adjunto unas pocas fotos de este día tan especial.
Ayer fue dia 31, y el segundo día de las navidades donde vuelve a haber rumba. Muchos de la familia, han esperado todo el año para bailar y emborracharse. Tuvimos arroz chino que preparó Yeimy, una prima y la fiesta iba a ser en la calle pero definitivamente fue en la casa de la abuela. No hubo excusas para no divertirse.
Tras cenar, en platos de plástico y como siempre haciendo un gran círculo en una sala de estar diminuta, se contó hacia atrás los últimos segundo antes de entrar en el nuevo año y nos abrazomos y felicitamos los unos a los otros deseándonos lo mejor para el 2015. Mientras, en la calle se dinamitaban los taitapuros para cerrar el “año viejo” y dar comienzo al nuevo con energías y optimismo renovado. Después, hubo baile hasta las 6 de la mañana. A los españoles nos sacaron a la pista de baile con timidez, pero cuando llegaba la salsa, escogían inteligentemente a cualquier compatriota, incluso a alguno de los niños. Disfrutamos muchísimo de verles bailar como si fuera la primera vez.  Como a menudo, nos prometimos aprender salsa algún día. Jesús, ha recibido unas pocas clases en Nicaragua, pero aun así, al menos yo,  estoy a años luz de hacer algo digno. No pierdo la esperanza.
He conocido en España colombianos que me han repetido con insistencia: !cuánto extrañamos las navidades en nuestro país!. A mi quitando el encendido (iluminar figuras en las calles o velas en las calles), las chirimías (músicos en la calle tocando), las novenas (que rezan diariamente, sobre todo los niños), y el taitapuro (un muñeco que queman el 31 para dar comienzo al nuevo año), el resto me parece pelín insulso. Entiendo que vuelven a reunirse las familias, que hay mayor actividad en las calles y un consumismo desaforado, pero incluso centrándome en el sentido religioso pocas personas van a misa o participan en actos religiosos, de hecho muchos ni siquiera jamás se casaron (viviendo en libre unión), y mi sensación es que han profundizado poco en su fé y no tienen los conocimientos más básicos de la misma, pero la palabra Dios, o mi diosito está siempre en sus bocas.
Si alguien osa argumentar que es ateo, lo demonizan en el acto y asumen (lo mismo nos han contado en países como Irán) que es una persona carente de principios, de moral, de alma, esto es, un descarriado en la vida. La realidad a menudo es radicalmente diferente, pero cuesta explicar que no practicar ninguna religión, no está reñido con ser honesto, tener principios firmes y una ética inquebrantable.
Veremos lo que nos depara este año, pero sin duda cosas maravillosas. Feliz años 2015 a todos. Os deseamos lo mejor.
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