¿Le provoca un tintico?, Popayán, Colombia

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Ya hemos acabado con las vueltas de la boda, y está confirmada para el 29 de abril a las 16 horas. Como aquí dicen, un gallo menos.

El local lo ha pagado la familia, y nosotros pagamos la comida y la tarta (que viene de una empresa diferente). El menú nos ha costado algo más de 3 euros por persona, y por lo que acabo de conocer, la comida que iba a ser muy familiar y para los más cercanos ya tiene más de 150 invitados. Por lo visto, aquí uno se lleva a quien quiera a las comidas o eventos a los que ha sido invitado. Así claro, se entiende todo.

Hace unos días merendamos y cenamos con Carlos Arboleda y su esposa Cristina Obando. Él es ingeniero civil y profesor de la Universidad del Cauca, y su esposa pintora profesional. Son gente de cultura y que viven en un estrato alto, y en cuanto hablas con ellos unos minutos descubres que su día a día se parece mucho más al nuestro que el de la familia de Yudi. Su hijo estudia musicología en la capital colombiana y el otro hijo anda por Europa. Cristina nos contaba que anduvo el año pasado por España y le fascinaron los azulejos que decoran las casas y patios en el sur del país.  Ahora se está dedicando a pintar azulejos y venderlos. Muchos de sus cuadros adornan la casa nueva en la que habitan y hay un patio con una fuente repleto de flores y azulejos que nos pareció un remanso de paz. Con el clima de Popayán lo disfrutarán casi todos los días del año, !afortunados ellos! Nos ofrecieron tintico y tamales para cenar.

Todas las mañana seguimos levantándonos a las 6, y con frecuencia, Don Alfonso, el otro conductor del taxi de la familia, quien guarda el taxi en el pasillo de nuestra casa lo arranca y acelera tantas veces antes de sacarlo que el olor de la casa es inaguantable. Aquí todas las motos y coches se guardan dentro de las casas. Nadie se arriesga a dejarlo en la calle y nadie le llama a esto violencia o inseguridad. Es como funcionan las cosas.

Tras levantarnos compramos pan de bonos y arepas de maíz. Hemos conseguido unas sin sal y sin mantequilla, y es que si no nos cuidamos un poco nos pondremos más orondos que un panbazo (bollo redondo). Por cierto, aquí todos son recocheros (le gusta reirse de todo) y panbazo es el mote de Don Alfonso, por razones obvias. El día transcurre entre recados, viajes cortos o visitas familiares. Nada excepcional, pero siempre hay algo interesante. Por la tarde, hacia las tres empieza a llover, con frecuencia muy torrencialmente, y hacia las 6 toca empezar a pensar en volver a casa, porque empieza a oscurecer. Aquí a partir de las 9 de la noche ya no hay casi nadie en la calle, y son horas para estar en casa, cenar y pensar en dormir. Todo lo demás, tiene que hacerse en taxi y las posibilidades de tener problemas de seguridad crecen exponencialmente.

Ayer se notó el seísmo de Ecuador de 6.2 grados, aunque nosotros particularmente, estábamos en la calle y no notamos nada. El primo  arquitecto de la familia ya nos avisó del peligro que tiene la ciudad; en el 83 fue el terremoto que devastó la ciudad y murieron miles de personas, y como él dice, esto se repite por ciclos cada treinta años, !hagan cuentas!

La madre de Bibiana, es también paisa, de la zona de Medellín, igual que el profesor Arboleda, y tienen un nivel socio-cultural y económico alto. A su marido lo atropelló una moto hace meses y lo mató. Nadie se ha hecho responsable y no han recibido indemnización alguna. El policía, con frecuencia gente con muy poca formación le dio la razón al motorista que le golpeó y arrastró diez metros por el suelo. Hablan con frecuencia del carácter de los indios, y asumen que son vagos, muy tranquilos y conformistas igual que los afros, que son también conchudos. Nos comentó que se vinieron a Popayán porque era una ciudad muy barata, que tenía buena universidad y que era sana (segura), y con un clima templado. Además, la gastronomía es variada y sobre todo económica, porque en el Cauca se dan todos los climas, y es todavía muy agrícola. Lo malo es que llueve mucho y hay mucha humedad. No podemos estar más de acuerdo.

Nos encanta que nos digan en las tiendas: !bien pueda, bienvenido!. Cuando van a introducir una frase irrumpen con un: “de pronto, ¿se le antoja algo?” (¿quieres algo?), y cuando dicen ahorita, o ahora nada más, como en los chistes, entendemos que se producirá en un plazo corto, pero vemos que los tiempos no se corresponden con lo que nosotros tenemos en mente. Cuando están de acuerdo con algo o nos animan a hacerlo nos dicen; !bien pueda!. Siempre, para acabar la frase sentencian con un: !con gusto!, y la verdad, así es, da gusto escuchar su predisponibilidad  por ayudar, y su esfuerzo por agradar. Su espontaneidad y cercanía nos siguen fascinando.

En cuanto a precios, la carrera del taxi empieza por 2070 pesos y la media de una carrera en la ciudad será unos 5.000 pesos. Si el euro está a más de 3000 pesos, podéis hacer vuestros cálculos. El corrientazo, la comida corriente está desde 4.000 pesitos hasta 7.000, depende de la zona, y ya comes muy bien y suficiente. Doña Doris nos viene con frecuencia de la galería (mercado tradicional) con piñas grandes a 1000 pesos, o con cinco aguacates al mismo precio. Dicen que hacia las cinco de la tarde, cuando los campesinos vuelven con la mercancía que no han vendido, por no llevarla de nuevo la medio regalan rebajándola aún mas. Las cuatro galerías de la ciudad están en zonas un poco peligrosas: Barrio Bolívar (la mayor), la trece, la Esmeralda y otra a la que nunca hemos ido. Todavía hay indígenas (guambianos) que con su traje tradicional venden sus productos de tierra fría (papas, cebollas). Otros, de zonas calientes venden el chontaduro (ahora están en temporada) que procede de una palmera, y que tiene la textura de la castaña, pero con un sabor totalmente diferente. Lo comen con miel y sal, pero tal cual está muy bueno.

Con Milton tuvimos una conversación muy interesante sobre los indígenas; nos dijo que había muchos tipos de ellos viviendo en el Cauca, y que han conseguido un nivel de independencia enorme. Tienen su propias tierras, administran ellos mismos sus pueblos y tienen su propias cárceles y leyes. El Gobernador es el que corta el bacalao. Dice que están muy bien asesorados y que han conseguido grandes logros. No maltratan sus tierras, sino que las dejan descansar y ansían poder contar con más territorio que nadie ya les da. En ocasiones, unen sus tierras dando lugar a un resguardo, y a veces tienen grandes conflictos con los campesinos, por no hablar en el pasado de las Farc o los paramilitares. Para entrar en su territorio hay que pedir permiso, pues son territorios privados. Tienen fama de hospitalarios y misteriosos en sus rituales, pero por lo visto hay que comerse todo lo que te ofrezcan, sea lo que sea, puesto que no aceptarlo representa una gran ofensa.  Se dividen en etnias diferentes, y los únicos que visten de forma tradicional son los guambianos. Dice que afros, e indígenas son los únicos reconocidos en el país, pero que el gobierno nunca ha reconocido a la gran mayoría, campesinos, porque eso supondría cederles tierras y privilegios que no se pueden permitir.

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Una respuesta a “¿Le provoca un tintico?, Popayán, Colombia

  1. Pello a mi me gustaría que aptendieseis a hacer pan de bono y presupuesto a tu vuelta hacer unos cuantos para repartir je je je Que buenos son verdad
    A ver si Iñaki se pone las pilas ya que dicen que de una boda sale otra así es que a por ello

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